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3 riesgos de combinar alcohol y antibióticos

El consumo moderado de alcohol no reduce la eficacia de los antibióticos; sin embargo, puede reducir la energía y provocar una lenta recuperación

¿Existen o no riesgos para tu salud si combinas alcohol y antibióticos? Si te recetaron medicamentos que se conocen como antibióticos significa que tu cuerpo tiene alguna infección por bacterias, microorganismos que se pueden volver resistentes a dichos fármacos, si no completas adecuadamente el tratamiento (en tiempo y dosis).

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¿Qué son los antibióticos?

Los antibióticos son medicamentos que combaten infecciones causadas por bacterias en los seres humanos y los animales, ya sea matando las bacterias o dificultando su crecimiento y multiplicación. Existen diversos tipos de antibióticos que funcionan mejor para determinados tipos de bacterias e infecciones.

El primer antibiótico y el más conocido es la penicilina, descubierta por Alexander Fleming en 1928. A partir de esa fecha, se han desarrollado más de 40 tipos de ellos, los cuales están clasificados en familias y algunos se utilizan en combinación con otros tratamientos para mejorar la respuesta contra la infección. Así que no combines alcohol y antibióticos (te compartimos una lista para que los conozcas).

  • Aminoglucósidos
  • Fármacos carbapenémicos
  • Cefalosporinas
  • Fluoroquinolonas
  • Glicopéptidos y lipoglicopéptidos (como la vancomicina)
  • Macrólidos (como la eritromicina y la azitromicina)
  • Monobactámicos (aztreonam)
  • Oxazolidinonas (como linezolid y tedizolid)
  • Penicilinas
  • Polipéptidos
  • Rifamicinas
  • Sulfamidas
  • Estreptograminas (como quinupristina y dalfopristina)
  • Tetraciclinas

3 riesgos de combinar alcohol y antibióticos

Cualquier sustancia que entre a tu organismo se metaboliza en el hígado, órgano que parece un laboratorio, pues elimina loe excesos de las sustancias ajenas a tu cuerpo, como los medicamentos (cualquier tipo) y las bebidas alcohólicas (sin importar lo que bebas).

Aunque el uso leve de alcohol (una copa) no reduce la eficacia de la mayoría de los antibióticos, sí puede reducir tu energía y hacer que tu recuperación de la enfermedad sea más lenta. Así que es una buena idea evitar el alcohol hasta que termines tus antibióticos y te sientas mejor.

Por ello, cuando cuando combinas alcohol y antibióticos, tu hígado no sabe a cuál darle prioridad y se podrán presentar diversas complicaciones:

1. Tu cuerpo tendrá un exceso de alcohol

Cuando consumes alcohol y antibióticos uno de ellos no se metabolizará adecuadamente y, por lo general, será el alcohol. Por ello, tu cuerpo comenzará a sentirse con calor facial, dolor de cabeza, náuseas e incluso vómito.

2. Se te incrementará la frecuencia cardiaca

Existen familias de medicamentos que son muy peligrosas en combinación con alcohol, pues cambian el ritmo del corazón. Y si tienes un problema cardiaco (eres sobreviviente a un infarto o tienes una arritmia, por ejemplo), te sentirás aún más mal. En algunos pacientes, la frecuencia cardiaca alterada genera mucho estrés y sensación inminente de muerte.

3. La infección se puede agravar

Sin importar si bebes cerveza o vino tinto, es probable que el antibiótico no tenga el efecto deseado, porque la absorción del medicamento en el torrente sanguíneo depende de la cantidad de fármaco que usas, así como de la rapidez en la absorción y eliminación del mismo.

Por eso, cuando en tu hígado hay solo alcohol, tu cuerpo no podrá utilizar adecuadamente el antibiótico y tu infección se agravará y, es posible, que incluso pueda complicarse: requerirás otro antibiótico, más días de dosis y mayor cantidad del mismo.

Evita la combinación de alcohol y antibióticos, y cualquier otro tipo de medicamentos, puesto que tu cuerpo no puede metabolizar más de una sustancia a la vez, además, mientras más alcohol tengas, más difícil será para tu cuerpo recuperarse. Por eso, alcohol y antibióticos no se combinan.

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