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Pie equino varo: cómo ayudar a tus nietos a caminar con comodidad

Cada año nacen 5 mil mexicanos con pie equino varo, una deformidad que puede corregirse si se trata a tiempo

El pie equino varo es la segunda deformidad más común en el ámbito de la atención ortopédica en México, justo por debajo de la displasia de cadera. En nuestro país nacen cada año aproximadamente 5 mil niños con este padecimiento.

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Un día varo pero corregible

Desde el año 2013, el 3 de junio es el Día Mundial del Pie Equino Varo; esta conmemoración nace con el objetivo de concientizar respecto de este padecimiento, uno de los más frecuentes en la ortopedia pediátrica mundial.

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El pie equino varo es una malformación que se manifiesta con uno o ambos miembros del infante torcidos. Esta patología afecta músculos, tendones y ligamentos de toda la pierna y el pie.

Este problema provoca que el pie tenga una posición en punta (equino) y con la planta girada hacia adentro (varo). Si no se trata, puede ocasionar discapacidad motriz grave. 

En México existen diversos centros donde se pueden corregir los pies de los afectados, pero es el Hospital Shriners para Niños México donde atienden en forma gratuita —desde la valoración hasta la corrección final del pie equino varo— a un promedio de 360 niños al año, provenientes de todo el país.

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¿Cuál es el tratamiento para el pie equino varo? 

El Hospital Shriners para Niños México cuenta con médicos capacitados y especializados sobre la patología; es el caso de Gilberto Ríos, egresado de la Escuela de Medicina de la UNAM.

Tras 15 años como médico de este hospital, el médico Ríos se ha dedicado a la atención de malformaciones ortopédicas, principalmente en el tratamiento del pie equino varo, mediante el método Ponseti.

Este tratamiento consiste en la colocación de yesos que se sustituyen cada semana (entre cuatro o seis cambios, dependiendo de la deformidad) para posteriormente realizar una cirugía llamada tenotomía, mediante la cual se libera el talón de Aquiles.

Posteriormente, se pasa a una fase de mantenimiento que busca la corrección de la deformidad mediante una barra que es colocada a unos zapatos especiales durante los primeros cinco años del infante.

En la actualidad es posible detectar este padecimiento desde la gestación mediante un ultrasonido estructural y en la mayoría de los casos el especialista obstetra o el médico pediatra realizan un diagnóstico oportuno, con la finalidad de que el bebé reciba la atención médica necesaria desde su nacimiento.

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