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Irreverencia y frescura, legado en la obra del poeta Ángel Ortuño

Muere el poeta y académico mexicano

Ángel Ortuño, poeta y académico jalisciense , autor de los poemarios Las bodas químicas (1994), Siam (2001), Minoica (2008), Boa (2009), Mecanismos discretos (2011), Perlesía (2012), 1331 (2013) y El amor a los santos (2015), falleció ayer, informó la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

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La secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, envió condolencias a sus seres queridos y afirmó que “su obra quedará vigente en el compendio contemporáneo de las letras mexicanas”. A su vez, la directora general del INBAL, Lucina Jiménez López, tras externar su solidaridad con la familia del poeta, sus seres queridos y colegas, afirmó: “sus poemas, su voz y sus lecturas se quedan en este plano de la vida para ser leídos y escuchados una y otra vez”.

Recuerdan a Ángel Ortuño

El escritor y editor León Plascencia Ñol se dijo consternado por la noticia del fallecimiento de Ortuño, quien fuera su amigo y a quien le editó algunos libros: “Hablamos hace poco, porque estábamos planificando el laboratorio que iba a dar en la es escuela Nox, y estaba contento de hacer el laboratorio”.

Afirmó que Ángel Ortuño fue uno de los escritores más talentosos de los últimos años en México y recomendó la lectura de sus títulos: “Se van a encontrar a un poeta de una voz potentísima, sorprendente, irónica, cáustica y bastante refrescante”. 

Para la escritora Brenda Ríos, la poesía mexicana no será la misma después del deceso de Ángel Ortuño. El humor ácido y la inteligencia que presumía siempre, pocas veces se dan en los poetas. “Nos hace falta abrir los ojos y abrazar el presente. Pocos tendrán lo que él tiene ahora mismo: amigos que lo recuerdan con afecto, admiración y cariño. Eso hace la poesía, toca a unos más que a otros. Aquí nos quedaremos un rato más en la fiesta, aunque el ángel de la noche se haya ido”.

El poeta Luis Eduardo García recordó que, a pesar de la imagen metalera que tenía Ortuño, era muy sabio en los encuentros que sostuvo con sus amigos y estudiantes: “Sus pláticas eran como cátedras, aunque él no se daba cuenta”.

Sobre su obra, detalló que se trata de una de las más singulares de la poesía mexicana reciente. “Toda esa irreverencia y frescura que él incorporaba en su escritura abrió muchos caminos y agrandó los horizontes de los poetas más jóvenes. Es algo por lo que los escritores de generaciones posteriores le estaremos siempre en deuda”.

Ángel Ortuño era licenciado en Letras por la Universidad de Guadalajara, donde trabajó en la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz desde 1997, fue académico de diversas generaciones.

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