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Chicatanas: aportación insectil a la cocina tradicional de Oaxaca

Sólo una vez al año se recolectan estas hormigas voladoras comestibles

Las chicatanas son unas hormigas que no sólo destacan por su tamaño, también por su sabor. Sí, leíste bien: son comestibles, se recolectan de forma sustentable —en la costa de Oaxaca, durante las primeras lluvias intensas— y son deliciosas.

Por estas mismas razones, los pobladores de varias comunidades oaxaqueñas las recolectan únicamente durante una temporada al año, aunque cuidando su hábitat. Debido a su limitada disponibilidad y alta demanda, su costo puede rebasar los mil pesos por kilogramo. 

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La incomparable cocina tradicional oaxaqueña incluye estos nobles insectos en sus recetas, pues son consideradas un manjar que aporta un valor nutricional importante: proteínas al por mayor. 

Si nunca has incluido insectos en tu dieta, o no te habías cuestionado la posibilidad de comer alguna vez un platillo así de exótico, te tenemos buenas noticias: su sabor es único, difícil de describir incluso para quienes la consumen año con año.

Algunos comensales o conocedores de la cocina de Oaxaca aseguran que saben de manera similar a las almendras, avellanas o cacahuates. Claro, es una opinión subjetiva, pero un argumento muy objetivo es que las chicatanas iniciaron como un ingrediente de la gastronomía oaxaqueña, pero se han convertido en un icono culinario de todo México. 

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Los platillos con chicatanas

Si ya se te antojaron, o al menos despertaron tu curiosidad, te cometamos que para degustarlas es necesario antes seguir una deliciosa tradición: tostarlas en el comal con un poco de sal. Así, sus alas caen y quedan listas para botanear o prepararlas en una gran variedad de platillos cuyas recetas ancestrales —y otras más contemporáneas— te harán verlas —mejor dicho: saborearlas— de otra manera.

Para que no te prives de estos manjares concebidos en su mayor parte en la costa oaxaqueña, te presentamos algunos platillos mediante los cuales puedes conocer su sabor:   

El infaltable mole de Oaxaca puede contener chicatanas, desde el negro hasta el coloradito, cada uno tan diferente como la sazón de quien lo prepara. A esta singularidad gastronómica elaborada con chiles, especias, pan, tortilla, plátano e incluso chocolate, se le puede unir la chicatana y darle una nueva dimensión a este platillo.

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Los tamales oaxaqueños,otro gran imperdible, pueden albergar a las chicatanas en su cuerpo de maíz envuelto en hoja de plátano; ya sea como relleno o incluso en la preparación de la salsa, un tamal así no perderá su esencia, más bien ganará consistencia. 

Las tlayudas no podrían obviarse en este recuento. Declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO en 2010, esta gran —en cantidad y en calidad— tortilla de maíz de unos 30 centímetros de diámetro se sirve con quesillo, frijoles refritos, tasajo o cecina y col, y ¡qué mejor que aderezarla con una salsa preparada con chicatanas!

¿Animado a probar estas singulares hormigas? Para redondear la experiencia, te recomendamos un toque de distinción: acompañar cualquiera de estos platillos con una bebida ancestral también de origen oaxaqueño: Señorío Mezcal, cuyas notas suaves de humo y el sabor del agave espadín elevarán tu paladar a un nuevo universo gustativo.

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